Habían pasado ya más de 6 meses sin que una sola nube de lluvia se asomara
en el paisaje, ninguna señal de esperanza en el aire, a diario el calor consumía
más y más el árido mundo que rodeaba la casa, que se iba bañando con el polvo
rojo sangre que venía de alguna parte del este. El agua de reserva se había
agotado varias semanas atrás, no había comida, los animales eran un fugaz
recuerdo, no había memorias en su cuerpo, de ninguna forma, de ninguna sabor
más que el de su propia carne que en su desesperación le dio unos días más de
vida, lo único real sin embargo ahora era el calor, el abrasante calor, la
falta de sonido, tal vez había perdido ese sentido, no había forma de saberlo,
las pocas fuerzas que tenia se perdían tan rápido que no podía más que tirarse
en el suelo y dormir, con la esperanza de despertar y ver la lluvia o aún
mejor, ver la muerte.
Esa mañana le pareció oír un sonido rasposo que venia del cielo, no distinguió
ninguna forma a través de la ventana, empezaba a desvariar, la sed y el hambre
tomaban por asalto el ultimo rastro de conciencia de su cuerpo, se incorporó
con una sola cosa en mente, no dejar este mundo sin que sepan que existió, se acercó
apoyándose en los cajones sueltos del piso, había un trozo de vidrio sobre uno
de estos con el cual se cortó los dedos tratando de levantarse, la madera crujía suavemente con cada paso que
daba, se sujetó con la única mano que le quedaba y levanto hacia la ventana, con el índice huesudo, sangrante y lleno de
callos escribió en la ventana, no tenía seguridad de que aquello se entendiera,
no sabía aun si lo que había dibujado con temblor y miedo era en verdad un
nombre, o al menos algo coherente, pero lo había hecho, el rastro de su sangre en
la ventana daba fe de su existencia y así como las fuerzas para su cometido
llegaron, también se escaparon, el cuerpo cayo pesadamente al piso, no hubo
sonido, al menos sus sentidos no detectaron ninguno, se levantó una nube de
polvo rojo que fue cayendo presa de la gravedad muy despacio, antes que
terminara de asentarse una leve ráfaga escapo de su boca, todo había terminado.
La primera nube gris llego a los 3 días, como un viajero perdido en la
inmensidad del azul del cielo, luego llegaron otras a acompañar su camino,
seguidas de un viento frio que hacia estallar astillas de los tablones podridos
de la casa, la lluvia vino poco después, la madera parecía gritar al contacto
con las gotas, un suplica incesante que fue acallándose entre más fuerte se
hacia el vendaval, el agua empezó a discurrir entre las uniones de madera y a
dibujar figuras extrañas en las ventanas, como telarañas que avanzaran
devorando todo a su paso, un nueva ráfaga de viento frio azoto la casa logrando
abrir las ventanas del segundo piso, las hacia menear como banderas de una país
olvidado hasta que chocaron fuertemente contra el marco estallando los vidrios
que fueron a paran sobre un huesudo cuerpo, la lluvia invadió la habitación y comenzó
a lavar todo lo que se encontraba a su paso, de un vidrio pintando de sangre
escapaba un hilo rojo intenso y con él, el ultimo recuerdo de una existencia
que nadie conoció.