viernes, 8 de noviembre de 2024

Carretera

 Un sonido incesante, finísimo, largo y retumbante, eso fue suficiente para despertarme, aún no había abierto los ojos y ya me dolían por una luz cegadora.

- ¡Un camión! - grito de golpe mientras termino de abrir los ojos, la luz cegadora ilumina toda ¿la habitación?

Mis ojos se acostumbran dolorosamente a la luz de un cuarto blanco, con sabanas blancas, y una persona de blanco que se acerca suavemente a mi con una tabla en sus manos.

- Señorita Rodríguez, esta usted en la clínica Aura, choco su auto contra una camioneta cerca de Yura, ¿recuerda usted algo de ello?

- No mucho – respondo mientras trato de organizar mis ideas entre la confusión y el dolor de cabeza que retoma sus incesantes dentelladas.

- Un oficial esta afuera, necesita hablar con usted sobre lo ocurrido.

La enfermera salió luego de verificar el medicamento que gotea poco a poco dentro de ese tubo transparente de plástico, que devora cada gota como una serpiente sedienta y cristalina. No se cuánto tiempo pasé perdida en esas reflexiones, mi mente busco concentrarse en cualquier cosa que disfrace el dolor y quizás los recuerdos, pero un chirrido de hule en el pasillo me quita el ensimismamiento, a la vez que la puerta se abre lentamente. Un hombre mas alto del promedio que he conocido entra dando pisadas largas y lentas, mientras dibuja una sonrisa amistosa sin éxito, puedo notar en sus ojos que esta algo preocupado, esto me asusta un poco.

- Señorita Angela, soy el técnico Parihuana, estoy asignado a su caso.

- ¿Mi caso? – pregunto tratando de ocultar mi nerviosismo al decir esas dos simples palabras.

- ¿Recuerda algo antes del choque?

Empiezo a tratar de hilar las cosas que ocurrieron antes de chocar, el orden de las cosas que hice y que no hice, para poder darle mi perspectiva de lo que ocurrió debo tener cuidado de no olvidar nada y sobre todo saber cómo decirlo.

- Recuerdo salir del mall aventura a las 9 de la noche, iba a salir de viaje, - veo que el policía hace una anotación en un cuaderno que lleva en su mano junto a algunos papeles sueltos- luego fui por el terminal hacia la variante de Uchumayo y luego hacia la vía de evitamiento, me detuve a cargar gasolina ahi.

- ¿Podría decirme que hizo en el autoservicio luego de abastecer su gasolina?

La pregunta me toma algo desprevenida, me sorprende demasiado que el policía sepa que cosas hice antes de salir a la carretera.

- Tenia sed, asi que estacione mi carro cerca del autoservicio del grifo, compré agua, algo de leña para hacer una fogata en el fundo, iba a visitar a mi tío en Illalli, quería sorprender a mis primos.

- ¿Hizo algo más luego?

- Si – digo con algo de sorpresa, ¿porque el puede saber que cosas hice? – mi papa siempre me enseño que haga lo que haga siempre lleve algo de gasolina por alguna emergencia, asi que compre una galonera y la llené.

- ¿Hablo usted con alguien?

- Con un joven de barba – digo mientras una gota de sudor discurre entre mis cabellos sueltos – me pregunto si me había quedado botada, pero le dije que solo llevaba gasolina por si acaso la necesitara.

De pronto un flashback llena mi cabeza y produjo un dolor aun mas fuerte en mi cabeza, ese tipo de barba, su auto verde estaba detrás mío en la carretera, me di cuenta de que me seguía en algunos casos con tres carros de diferencia, pero nunca menos, parecía ir por mi ruta, no lo había pensado tanto en su momento, pero las veces que sobrepasé algún camión o bus, el hacia lo mismo.

- Él, él me seguía – digo envuelta en miedo mientras un escalofrío sacude mi cuerpo, el policía revisa una de las hojas sueltas – casi  todo el camino me siguió, crei que quizás iba por mi ruta, y luego, luego – voy recordando sobre la marcha mientras el policía me observa con ojos que indican que estoy diciendo algo que ya sabe – cuando estábamos pasando la planta de Yura comenzó a iluminarme con sus luces altas, eso, eso me asusto, por eso no estuve atenta a la carretera, no vi la camioneta en la curva, ¡ese tipo me hizo chocar! – grito tapándome la boca luego.

La enfermera regresa a los segundos de oír mi grito, me revisa rápidamente, la presión se me acelera un poco y me pide que me relaje.

- ¿Conoce usted a Jaime Cabrera?

Ese nombre hace que mi presión suba de nuevo a punto tal que casi me desmayo, siento el aire pesado, negándose a entrar en mis pulmones. Mi mente estaba atragantándose con recuerdos sobre mi accidente y este cambio de tema me toma por sorpresa, el policía ha hecho su trabajo muy bien, sabe demasiadas cosas sobre mí.

- Es mi ex enamorado – digo con una voz temblorosa y rendida.

- Él ha fallecido.

- ¡¿Qué?! – la palabra casi es otro grito.

- El señor de barba que la seguía si tenia la misma ruta que usted, iba hacia Juliaca, según nos relató cuando iba detrás de usted vio que su luz trasera derecha se encendía y apagaba, asi que la siguió de cerca por si tenía algún problema, digamos que estaba algo prendado de usted, cuando estaba por Yura vio que la luz se apagó del todo y pensó en estar atento hasta que vio algo raro, una sombra en su asiento trasero, en una curva pudo ver que un hombre salía de la parte de la maletera, su ex enamorado, cuando vio esto empezó a hacerle luces para que se diera cuenta y  para asustar al señor Jaime, sin embargo usted solo lo veía a través de su retrovisores laterales, lamentablemente cuando estaba por alcanzarla usted chocó en la curva con la camioneta que venia en contra, el señor Jaime salió a través de la ventana y cayo a hacia el barranco, cuando los rescatistas llegaron a donde cayo lo encontraron muerto por la cantidad de golpes que tenía. Suponemos que el señor se escondió dentro de su maletera cuando estaba en el mall, trato de pasar al frente al calcular que estaban en la carretera, por ello las luces parpadeaban, estaba agitándose dentro de la maletera y debio mover los cables, imaginamos que no tenia ninguna buena intencion, su accidente la salvo de algo más grave señorita. Necesitaremos que una vez se reponga se apersone a mi comisaria a firmar su testimonio.

Mi cuerpo se quedo petrificado luego del relato del policía, no pude ni siquiera mover mi mano para coger la tarjeta que me extendía donde estaban los datos de la comisaria para poder completar mi manifestación. La enfermera toma la tarjeta mientras me parece oír que le agradece y le pide que me deje descansar.

- Lamento lo que le paso señorita, hay hombres que son demasiado malos para este mundo, no se preocupe, la cuidaremos bien.

Oigo las palabras de la enfermera y se quedan reverberando en mi cabeza, si, hay hombres muy malos, que juegan con nosotras, nos lastiman, nos engañan y se quedan sin castigo, pero esta vez no fue asi, aunque nunca espere que hubiera sido asi, yo quería ver sus rostro con miedo cuando llegáramos al medio de la nada y quemara su cuerpo mentiroso y violento, pero para ser la primera vez que hacia esto debí imaginar que algo saldría mal, la próxima vez usare mas anestesia y sujetare mejor las manos y pies, la próxima vez que un hombre me lastime estare más preparada.