martes, 22 de mayo de 2018

Bajo la cama


Cada noche su hijo no lo dejaba salir de su cuarto ni mucho menos apagar la luz, siempre decía que había alguien bajo su cama, era obvio que tenía los mismos temores que todos tuvieron de niño, por ello su padre hacia la misma rutina que su padre también hizo por él, miraba debajo de la cama, le decía que no había nadie y que todo estaría bien. Sin embargo el seguía teniendo ese temor y esa rutina no dejo de repetirse día a día, aun cuando después de una caída en el colegio el pequeño se rompió dos dientes y durmió por 3 días en la cama de su padre, nunca pudo dormir sin que se fijara primero debajo de la cama.
Algunas noches solo fingía mirar debajo, hacia una mueca de fastidio que el niño no veía y aunque recordaba que su padre hizo lo mismo por él, no recordaba que hubiera tenido ese temor tan arraigado ni por tan largo periodo de tiempo, sinceramente estaba convirtiéndose en un fastidio, ser padre viudo era difícil, no solo porque no estaba listo para un responsabilidad así, también se sumaba a esto el dolor de recordar a su mujer y como tuvo que partir tan pronto.
Una noche de tantas su hijo le había pedido que revisara y el solo hizo el ademan de mirar debajo, tal como lo hacía en esta nueva rutina, su hijo con una ancha sonrisa blanca le pidió que mirara bien, el padre dio un resoplido agotado mientras bajaba al ras del piso y levantaba un poco la colcha. Se quedó totalmente paralizado cuando un cráneo sin piel le devolvió la mirada con una rígida sonrisa sin dos dientes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario